La mayoría de las personas en algún momento ha soñado con ser o convertirse en un agente secreto, no importa si ese deseo es consecuencia de ver las películas sobre James Bond o Ethan Hunt o por seguir los episodios de televisión del alocado Maxwell Smart. Pues el adolescente común y corriente Cody Banks (Frankie Muniz) lo hizo realidad.
Cody parece ser un muchacho promedio: odia las clases de matemáticas, le encanta divertirse con sus amigos, andar en mono-patín y tiene una madre que lo avergüenza con frecuencia.
Sin embargo, él guarda un increíble secreto (incluso a sus padres y mejores amigos), a su corta edad es un empleado del Estado, pero no cualquiera, Cody es un agente encubierto de la CIA, entrenado en una instalación de alto secreto disfrazada de campamento de verano.
Cody, aunque todavía no es un adulto, ya puede manejar autos super modernos como todo un profesional, puede pilotear helicópteros y conoce efectivas técnicas de defensa. Además cuenta con lo más actualizado en artefactos tecnológicos y de espionaje como los anteojos de sol con rayos X, zapatos con ventosas para caminar por el techo, relojes con rayos aturdidores, entre otros.
Todo es bastante estable para este particular chico, pero cuando le indican su primera misión el mundo se le cae estrepitosamente. Debe hacerse amigo de la chica más popular y deseada del colegio -Natalie Connors (Hilary Duff)- para llegar hasta su padre, un científico que desarrolla una partida mortal de nanorobots con el poder de destruir la tierra.
El inconveniente es que ni en casa ni en el supuesto campamento de verano le han enseñado cómo relacionarse con una chica, en pocas palabras: no tiene la más mínima idea de cómo actuar delante de una linda chica y eso puede convertirse en un gran y divertido problema.