Las acostumbradas vacaciones en casa de los Dursley han resultado las peores hasta el momento para Harry (Daniel Radcliffe); no sólo por lo insoportables que se han vuelto sus parientes, sino porque el joven mago apenas ha recibido noticias de Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint), y sospecha que algo extraño puede estar pasando.
Al iniciar el año escolar en Hogwarts, Harry confirmará sus peores temores. El Ministerio de Magia niega todo conocimiento acerca del regreso de Voldemort (Ralph Fiennes) y ha comenzado una campaña de desprestigio contra Harry, Dumbledore (Michael Gambon) y todo el que se atreva a divulgar el rumor.
Para colmo, la temible Dolores Umbridge (Imelda Staunton) ha sido asignada por el mismísimo Ministro de Magia como profesora de Defensa de las artes oscuras y se ha empeñado en hostigar al pobre Harry.
Definitivamente será un terrible año escolar para Harry, quien además presiente que Voldemort puede adivinar sus movimientos. Para evitarlo se somete a un fuerte e intenso entrenamiento guiado por el menos favorito de sus profesores: Severus Snape (Alan Rickman).