David (Luke Wilson) y Amy Fox (Kate Beckinsale) son una pareja a punto de divorciarse que se ve obligada a pasar la noche juntos en un pequeño y abandonado motel debido a que su auto se descompuso en medio de la carretera.
Con nada más que una televisión y unas cuantas películas de terror en la habitación, David y Kate deciden verlas en lugar de seguir discutiendo. Todo parecía estar normal hasta que se dan cuenta de que las películas de terror parecen haber sido grabadas en el mismo cuarto en el que ellos están alojados.
Tanta similitud no podía ser coincidencia y la pareja se da cuenta de que hay cámaras escondidas por toda la habitación; repentinamente la puerta ya no abre. Están atrapados y si no encuentran la manera de poner sus diferencias aparte, se convertirán en los próximos protagonistas de un película de terror.